Artistas cursis :-: Verso y prosa :-: Tú ciudad
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Tú ciudad E-mail
Escrito por Jesús Morales   
Sábado, 14 de Febrero de 2009 00:00

Mañana

Recostado en la cama te imagino, mientras por el ventanal te veo como la ciudad, tan intrincada y enigmática. Desnuda y silenciosa, andas por entre los muros y avenidas. Hay desvelo y deseo quieto en tus ojos, en la mirada que se extiende al horizonte. La luz gris se filtra por las nubes y despierta a los vecinos.
En el parque se ejercitan y los niños juegan al deseo. Hay cables de alta tensión en donde se posan los gorriones, aunque prefiero tu cabello donde anidan las caricias. Me enredo en ti como en el destino en su cabellera impredecible.

En los moteles los amantes se despiden - así como nosotros - mientras sonríen cansados y serenos. Me gustas así, más real que perfumada, más inmensa que despierta, más tu que solo tu cuerpo y los edificios paralelos.

Es difícil el amor por las mañanas, es difícil en la ciudad.


Tarde

Eres la ciudad y las sirenas que se hunden en las avenidas. Cuando llueve por la tarde no alcanzo a comprenderte. ¿Para que las lágrimas, después de estar tan juntos? Te contemplo silencioso y sabes que muero por estar en ti, por buscarte en los rincones, por llegar a los sitios más lejanos. Pero sólo puedo tenerte a lo lejos, por que te fugas en el horizonte. Porque callas como las nubes que se deshilvanan en el cielo. Oyes a los chicos salir de las escuelas, andar por las banquetas rebeldes pero ingenuos.
¿Porque se disuelve el deseo?
Hay que dejarte ir, como los sonidos citadinos que se pierden a lo lejos. Enigmática, dulce y parda ciudad mía.

Noche

En el paisaje distante, por la noche, se observan los enjambres de deseos, brillando entre los brillos, simulan ser tus ojos, ninfa que devora las estelas luminosas de autos ebrios. Entre el rumor de la televisión, se distinguen conversaciones telefónicas. Nos veremos en el bar, nos embriagaremos mientras planeamos reposar juntos y no hacerlo. Ciudad incandescente. Las parejas revuelven sus abrazos, en busca del otro, en el ronroneo y el andar de sus autos. Abandonamos el ruido nocturno para perdernos en la intimidad de nuestros cuerpos. Mientras te desnudas puedo ver la ciudad donde a lo lejos se escucha un autobús que va cargado de placer. Ahora mientras habitamos aquí, el tiempo se vuelve más pequeño y tu me dejas estar en ti, mi ciudad, ciudad nocturna.


 


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