”Knowledge of Sanskrit opens the doors to universal wisdom, encoded in the original words of rishis -- Vedas, Upanishads, Ramayana, the Gita -- Mahabharata, sutras, stotras, the direct teachings of yoga and and other sciences such as ayurveda and Vedic astrology (jyotisha)1”

Hablar en español es hablar en latín con una guarnición de griego, sazonado de árabe, inglés, francés, náhuatl, quechua, muchas otras lenguas y también... sánscrito, la lengua en que está escrito el Bahavad Gita –ese que estudiaba Madero-, los Vedas, el Ramayana e indirectamente, la oración experimental que está párrafos abajo.
¿Cómo sucede que de pronto llegamos al sánscrito o que, mejor dicho, el sánscrito llega a nosotros? Pues hay varias formas...
A través del proto-indoeuropeo –una lengua que funciona como llave maestra, de la cual derivan palabras como majestad (máj --> grande) , rey (reg -->rey), genuflexión (genú: rodilla) y que muestra una semejanza muy linda con el sánscrito y el español en los números: (oinos-eka-uno) (duó, dvaú, dos). Y claro, de allí podríamos irnos al árabe (ajedrez, azúcar, que en árabe es as-sukkar), al gótico (spá, espía), al PORTUGUÉS, sí, señor, al portugués (párya en sánscrito, paria en portugués y de allí al español) y a muchos otros lugares, pero blah, mejor nos regresamos.
A través del inglés y éste a su vez del hindi, debido a la ocupación inglesa de la India como en
pijama o
kakhi o
bungaló, o bien, directamente del hindi moderno, como en
yoga o en el caso de algunos tecnicismos como
satyagraha, la doctrina de la no-violencia, la técnica
batik y el OM, la sílaba primordial.
Si bien nuestro conocimiento del sánscrito es tardío –en occidente-, ha sido intenso: no hay noticias del sánscrito en Marco Polo, pero sí se tradujeron dos centenas de epigramas en 1651 y la primera publicación de una gramática del sánscrito en Europa ocurrió en 1790.
¿Y ahora?, bueno, ahora el sánscrito está presente en cualquier conversación, mira nada más:
Por la noche, Su Majestad, El Rey, ya senecto, luego de la clase de yoga, se puso la pijama kakhi, hizo una genuflexión y se dirigió al bungalow a hacer el OM.A manera de homenaje, va el alfabeto sánscrito, que se llama Devanagari:
LA FILOSA SOFÍA
El
Gita influyó en la revolución mexicana; en las series de televisión recientes se habla de la
Iniciativa Dharma y del
Kharma como concepto filosófico; el
Kamasutra, es referencia ya obligada y casi lugar común; uno de los grupos de rock más influyentes de los últimos años se llamaba
Nirvana, que bueno, a mí en lo particular nunca me gustó el nombre, pero Kurt se suicidó antes de que pudiera expresarle mi opinión. Podemos estar seguros de que la presencia inmemorial –y a veces inadvertida-– del sánscrito nos acompañará hasta el fin de nuestra vida y ¿por qué no? de nuestra civilización.
Cerramos como dirían los clásicos: Om namáh Shiva ya.

1 “Como las aguas puras de un eterno río que fluye en el tiempo, el Sánscrito es el lenguaje de los mantras, palabras de poder que sutilmente armoniza con la matriz de la creación“ ; “Cuando se le aprecia a través de la belleza y de la energía del sonido oral, se vuelve accesible para todos”; “El conocimiento del Sánscrito abre las puertas hacia la sabiduría universal, codificada en las palabras originales de los rishis –Vedas, Upanishads, Ramayana, El Gita, Mahabharata, sutras, stotras, las enseñanzas directas del yoga y de otras disciplinas tales como el ayurveda y la astrología védica”. American Sanskrit Institute. Homepage. www.americansanskrit.com