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Había estado esperado el momento perfecto para decirte que te espero… Entraste, saludaste como todos los días Luego preguntaste ¿has pensado en una pareja, en una familia feliz? -Yo sí-, tu me dijiste y yo pensé, -pienso en ello todos los días, pienso como será cuando vengas a vivir aquí-
¿Qué harás en el verano? Me preguntaste y entonces pensé, este es el momento… Entonces, te dije –te espero, es importante que lo sepas… quiero saber que piensas- te pregunte… confirmaste lo que yo sabia de antemano, lo que yo sabia y aún así me enamore… que no estas listo todavía (que quizá nunca lo estés) y sin embargo yo te espero; me quede en silencio… -dónde estas- me preguntaste –aquí- te conteste y entonces me llamaste… Preguntaste por todo y por nada al mismo tiempo, una plática breve, sin profundizar, sin compromiso, no mencionaste el tema, no hubo oportunidad de que yo lo mencionará…creí que para eso me llamabas… quería decir –hola- me dijiste, yo no supe que decirte… quería decirte tantas cosas, no es el momento, pensé… tenía un nudo en la garganta y un hueco en el estomago, las lagrimas rodaron sin que pudiera evitarlo…no me dolió tu honestidad, cómo podría lastimarme, me mató tu indiferencia… El problema no es lo que yo quiero, el problema es que tu no sabes lo que quieres, el problema es que yo te pido respuestas cuando tu ni siquiera sabes las preguntas, el problema es que entre menos intento mas te presiono, el problema es el tiempo, la distancia, tus dudas, tus miedos, el problema es que lo sé y pese a ello te quiero… el problema es que pensé que no importaba, que podría esperarte, la realidad… es que cada vez que hablo contigo me matas lentamente, estamos en caminos distintos, nos perdimos… Yo pienso en ti, en un futuro juntos, tristemente no estoy en él, lo había notado antes, no había querido darme cuenta... pensé que el amor era suficiente... quizá es tiempo de dejarte…
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