El vuelo de la literatura a través de la historia de la humanidad tiene mucho que ver con el aire, la idea de que lo existente es efímero y se va volando como el tiempo. La literatura va por el tiempo como una mariposa que permanece posada para la contemplación y en cualquier momento agita las alas para llegar a otro mundo. Pero qué son las palabras y lo que con ello se forma sino tan sólo una copia de lo que empeñamos en llamar realidad. La realidad se sustenta en palabras tan ligeras que el viento se las lleva, pasan y revolotean en la mente exactamente como las mariposas.
La escritura se inventa para marcar, lo que es fantasmal y etéreo se afianza con la invención de la grafía, las cosas se marcan con la invención de los nombres. Es así como al igual que en la literatura y sus testimonios, lo que sirvió para darle vida al ser humano fue el soplo divino, lo que marca el barro y lo convierte en carne. Nosotros alojamos ese aire de vida en los pulmones. Los griegos creyeron llevamos la inspiración de ese soplo, el alma - la misma que sirve para inspirar el deseo que se producía por la vista de las musas y su seducción, que también se le llama belleza –así pues, lo que nos anima, lo que alienta la creatividad es precisamente el soplo que las musas revitalizan.

El alma es quizá uno de los conceptos más antiguos y tal vez uno de los pensamientos más vagos, como el aire que la sustenta. A través de los siglos está idea recorrerá las eras, funcionará a manera de soporte de lo sublime o lo vil; pero ¿qué es el alma? La fisiología descarta el término y lo refiere a un proceso que se desarrolla en el cerebro, relacionado con los procesos superiores de la mente. Así pues los griegos nos legaron un alma, es decir una palabra para designar precisamente lo que anima. Y la característica fundamental fue la de la inmortalidad, que sólo pertenece a los dioses. El cuerpo fenece, el alma pervive, con ello la lucha contra la muerte es tan sólo un pasaje a través de la vida eterna, nunca el fin. Este principio vital en el hombre común a lo que lo anima, se le relaciona con los fluidos y precisamente con el líquido seminal y el fluido cerebro espinal. Las asociaciones del pensamiento mágico griego, guardan verdades profundas. Claro todo el principio del ánima se relaciona con el espíritu como lo más grandioso y elevado. La cabeza, donde los griegos señalaron se asienta la mente o psique, fue un símbolo de veneración, por ejemplo mediante el uso las coronas, el laurel y también tomando el cabello como principio de poderes mágicos (idea que también se podrá ver en Sansón y la
Biblia). La controversia de cual es el sitio en donde se alojó la parte que gobierna al ser humano tuvo tendencias diferentes: para Platón fue la cabeza, Aristóteles se inclinó por el corazón y Epicuro por el pecho. La idea de quién rige la vida se eleva a través de los tiempos y se ha posado en diferentes culturas. La psique, de acuerdo con los griegos, era transmitida por el padre y no la madre. Los griegos son los padres que darán la simiente de donde saldarán nuestro idioma y otras tantas ideas que prevalecerán a lo largo de los siglos.
En lo particular la que me parece la más poética de las versiones acerca de el alma es la griega, también la que me es más próxima. La vida se contemplaba como un suspiro, así en muchas versiones mitológicas de distintos pueblos lo que le da vida al barro del que estamos hechos es precisamente el aliento divino. La respiración era el símbolo de la vida y de la conciencia, por que si en ella, sin el alma, no existiría el ser. ¿Cómo podía tener vida alguien que no respiraba? El aliento que abandonaba finalmente al moribundo, era la prueba esencial de lo etéreo de la vida y la rigidez que le es propia a los muertos. Así que cuando los griegos veían a alguien expirar, pensaban que el alma se escapaba como el aliento y se iba al inframundo en forma de una mariposa de la noche.
La respiración era también una imagen para representar la conciencia –la mayoría de las personas ubicamos la conciencia en el centro de la frente, en el entrecejo, pero materialmente no existe–. A la respiración se le asocia el papel de control (es decir un superyo que tiene que ver con lo paterno, con las reglas, el orden y la obediencia) pues es el que impone los límites y fija las reglas de lo que debe ser, y también es un sistema. Inspiramos y expiramos gracias al aliento, al sistema respiratorio, nos animamos gracias a la vida que entra y sale de los pulmones.
La conciencia esta habitada por fantasmas, toda idea es un fantasma, pues está ahí, pero no es visible, sino sólo representable. De ahí la creencia de la palabra que apresa a la idea. Si se revisa el mito de la relación entre Eros y Psique encontraremos también la manera en como funciona la mente, así como la relación entre el pensamiento y sentimiento; es, una historia que revela los misterios del proceso que efectúa el aparato psíquico.
El legado griego ha sido básico para las formulaciones teóricas de la psicología y la ciencias de la salud, pero también para las artes y la literatura. La mitología y la cultura Helénica fue lo que Freud tomó para darle cuerpo a sus pensamientos. Es indudable que la herencia de la cultura griega para con la psicología es vasto. Un estudio más amplio sobre los arquetipos, la mitología y el inconsciente colectivo fue lo que llevó a Jung a concentrarse en los símbolos que son universales y que permiten comprender el alma insondable de los hombres, su psique.
Psique (que en griego significa “aire frío”) es este soplo divino que acercará al ser humano a lo dioses, lo mismo que la belleza, dos atributos que corresponden a los seres superiores, según los griegos. Sí Psique es un aire frío, entonces la inteligencia y el equilibrio emocional tienen una relación con la temperatura, en este caso la corporal y la homeostasis. La mente fría es un símbolo de tranquilidad y paz, de equilibrio. Por el contrario cuando la cabeza está caliente, no se es capaz de pensar. Así hablando entre metáforas podemos descubrir lo que sucede en la mente: y que mayor metáfora que la mitología y la literatura griega. Me pareció importante el iniciar este texto con la manera en como surge la idea de la psique, un sistema que es inasible, pero que rige la vida del individuo, especialmente en uno de sus legados más antiguos. En una segunda parte me avocaré a relatar e interpretar la historia mitológica de Psique.
La mitología griega es entonces el sueño colectivo, el conjuro mágico que contiene la historia y la sabiduría del inconsciente. De ahí que me parece fundamental el resaltar el legado griego, la herencia de la que aún hoy participamos a través de nuestro lenguaje, el conocimiento y los fundamentos de lo artístico. Si la mente tiene una historia está debió empezar en la ficción y la magia, después en la ciencia, como lo fue todo el conocimiento humano. La literatura suplanta la realidad y es así como existe en la mente. En cambio la realidad plagia a la ficción. Nuestra vida es una historia que nos contamos, claro a nuestra propia manera, vivimos inmersos en nuestro propio lenguaje y mente. Y es asi como relatamos lo que somos.
Jesús Morales
